Democracia: instrucciones de uso


[Adaptado del texto de Schmitter, P y Karl Lynn (1993) Qué es… y qué no es la democracia.]

Si la democracia fuese un producto colocado en el estante de algún supermercado probablemente estaría en nuestras listas de compras de pánico: un intento de remedio idealizado, casi desesperado. Sé que la comparación de la democracia con un producto mercadeado puede provocar ataques epilépticos a algunas personas, pero me parece que la comparación es admisible: finalmente la democracia es un experimento, un producto: un bien que hemos adquirido cuyo precio quizás aún no nos ha quedado claro. Si no conocemos las características y funcionalidades del producto, ni leemos las instrucciones, no podremos sacarle provecho de manera óptima.

Visto de esta forma, es natural que nuestra democracia sea de malísima calidad: estamos dispuestos a pagar muy poco por ella. Un voto, cuando mucho, en las elecciones. Un comentario aislado sobre lo mal que lo hace el gobierno. No invertimos nuestro tiempo y nuestras capacidades humanas en intentar conseguir una democracia de elevada calidad, una Democracia con mayúscula, preciosa.

Para empezar, la democracia básicamente es una forma de organizar la relación entre gobernantes y gobernados, una en la que existen mayores libertades y garantías individuales que en los regímenes autoritarios. Sin embargo, dada nuestra condición humana, en las sociedades la regla es el disenso, por lo que el reto de la democracia es encontrar un conjunto de normas que representen el consentimiento contingente; es decir, conseguir que de ese disenso pueda surgir una vía adecuada para vivir en un ambiente justo y provechoso para los integrantes de los grupos humanos, acordado por algún tipo de consenso. A esto se le ha llamado “pacto democrático”, y la forma de conseguirlo varía de una sociedad a otra.

Suele considerarse que la democracia, por las libertades que en teoría permite, es el régimen político más óptimo para las organizaciones humanas. En México nos vemos inmersos en ella ―o en un intento de ella― sin siquiera conocerla de manera escueta. Puesto que es a lo que aspiramos como país, es nuestra responsabilidad conocerlo, por lo menos mientras surge un régimen mejor, más capaz y suficiente para nosotros mismos.

Para empezar podrían darse las siguientes definiciones:

Gobernante: persona que tiene un papel de autoridad especializada y puede dar órdenes legítimas a otras personas. En todos los regímenes existen gobernantes; lo que diferencia a los gobernantes democráticos de los no democráticos son las normas que condicionan el modo en que aquellos llegan al poder.

Ciudadanos: individuos que pertenecen (o forman parte, para que no haga ruido el sentido de posesión) a una determinada comunidad política, con derechos y deberes definidos. Por cierto, a la humanidad le ha costado varios siglos de historia sangrienta el hecho de que todos podamos ser ciudadanos. Aprovéchalo.

Algunas características básicas de la democracia

  • La primera característica es que no puede hablarse de “la democracia” como una manera única de organización. Existen muchos tipos de democracia. La forma específica de democracia de un país depende de sus condiciones socioeconómicas, así como de sus costumbres y prácticas políticas arraigadas.
  • La democracia determina la manera en que las personas pueden acceder a los cargos públicos, así como las características de quienes pueden hacerlo o no.
  • Para que la democracia funcione, debe estar institucionalizada. ¿Qué significa esto? Que debe ser conocida, practicada y aceptada por la mayoría de los miembros de la sociedad, cuando no por todos.
  • La lucha entre facciones (partidos) es un mal necesario. Al respecto James Madison considera que “las causas latentes de la facción están sembradas en la naturaleza del hombre”, y los remedios posibles al “mal de la facción” son peores que la enfermedad, por lo que lo mejor es reconocerlas y tratar de controlar sus efectos.
  • Los ciudadanos tienen derecho a buscar fuentes alternativas de información. Además, las fuentes alternativas de información existen y están protegidas por la ley.
  • Todas las democracias implican un grado de incertidumbre respecto a quiénes serán elegidos y qué políticas seguirán. Además, siempre existe la posibilidad de cambio a través de la acción colectiva independiente. Sin embargo, la incertidumbre tiene límites: existen normas previamente establecidas que deben ser respetadas.

Qué no es la democracia

La democracia no es lo mismo que elecciones limpias y regulares. A la falsa creencia de que la democracia se limita a las elecciones se la ha llamado electoralismo. Aunque las elecciones sean esenciales para la democracia, son actos intermitentes en los que los ciudadanos eligen entre alternativas muy generales que ofrecen los partidos políticos. Es durante los intervalos entre las elecciones cuando los ciudadanos tenemos mayores oportunidades de hacer democracia, porque es entonces cuando podemos tratar de influir en la política pública a través de una amplia variedad de intermediarios, opciones y canales para la expresión de nuestros intereses, valores e ideas: asociaciones, movimientos sociales, agrupaciones locales, acuerdos, etc. La práctica de todas estas opciones es lo que enriquece una democracia y la vuelve más saludable.

 

Instrucciones básicas de uso:

  • Manténgase pendiente de las acciones y decisiones de sus representantes electos (diputados, senadores, gobernadores, etc.) Ellos deben ser responsables de sus acciones ante los ciudadanos. ¿Cómo informarse? Lea periódicos, revistas, publicaciones oficiales, fuentes ‘alternativas’, asista a los actos públicos para obtener información de primera mano.
  • Aproveche la libertad de expresión. Lea, vea y escuche información de distintas fuentes, critíquelas, exprese sus opiniones, debata, argumente.
  • Infórmese sobre sus derechos y deberes.
  • Participe. Los ciudadanos son quienes deben guiar la toma de decisiones de los de arriba. No al revés. Organícese con otras personas.
  • Coopere. La cooperación es un rasgo central de la democracia. Los ciudadanos deben ser capaces de actuar colectivamente. ¿Para qué? Para seleccionar candidatos, articular preferencias, presentar peticiones a las autoridades e influir en las políticas.
  • No espere demasiado. Existe una tentación constante de sobrecargar de expectativas el concepto e imaginar que una vez lograda una buena democracia las sociedades habrán resuelto todos sus problemas políticos, sociales, económicos, administrativos y culturales. Si bien es cierto que la democracia puede favorecer la distribución del ingreso, la educación, la productividad, etcétera, es muy posible que dichas mejorías no tengan lugar de inmediato, y no debe considerarse que son características definitorias de la democratización. El resultado de la democratización no tiene que ser el crecimiento económico, la paz social, la eficiencia administrativa, la armonía política o los mercados libres. Sin duda, algunas de esas cualidades podrían hacer más fácil la consolidación de la democracia, pero no son requisitos para ella ni productos inmediatos de ella.

¿Qué podemos esperar de la democracia, entonces?

Lo que podemos esperar es el surgimiento de instituciones políticas que puedan competir pacíficamente para formar gobiernos e influir en la organización política pública, que puedan canalizar los conflictos sociales y económicos a través de procedimientos regulares, y que tengan los vínculos suficientes con la sociedad civil para representar a los ciudadanos y tomar rutas de acción colectivas. A diferencia de los regímenes autoritarios, las democracias tienen la capacidad de modificar sus normas e instituciones en forma consensual, como respuesta a las circunstancias cambiantes.

La diferencia básica entre un régimen autoritario y uno democrático es que éstas tienen una mayor oportunidad de lograr beneficios colectivos, eventualmente.

Es importante mencionar que la cultura cívica ―que implica entre otras cosas tolerancia, respeto mutuo, juego limpio, disponibilidad al compromiso y confianza en las autoridades públicas― es un producto de la democracia y no al contrario.

La democracia no es algo que esté ya elaborado, ajeno a nosotros e independiente de nuestros actos, sino algo que se hace o deshace todos los días. Tendríamos que percatarnos entonces de que el país está constituido de nuestras acciones pero también, y quizá con más fuerza, de todo lo que no hacemos ni hemos hecho por generaciones: lo que no decimos, lo que no generamos, las ideas que no pensamos, las calles que no inventamos.


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Comments
2 Responses to “Democracia: instrucciones de uso”
  1. Rulo dice:

    Me gustaría realizarle unas preguntas a tu análisis, así que me tomaré la libertad de ponerlas por acá.

    A) En la parte de caracteristicas básicas de la democracia situas la capacidad de información del ciudadano por medio de las fuentes alternativas a esta. ¿que papel juega la información en la construcción de la democracia? y ¿que papel juega el ciudadano en la generación de la información?

    B) ¿no crees que la democracia sea el autoritarismo de las mayorías? se que podría sonar demasiado forzado el concepto, pero en la sociedad de las teorías incompletas donde a lo mas que aspiramos es a la imperfección de modelos supuestamente perfectos, podría ser una forma de definirlo que aunque suene agresivo nos aclare algunas cosas y fomente la participación de las minorías, porque la mayoría se podría definir como un cúmulo de muchas minorías distintas que se aceptan o se reconocen mutuamente (alcanzan consensos)

    C) La \”lucha\” de las facciones es un mal necesario pero el delegarle a ciertas facciones la capacidad de luchar es un grave error de la democracia, las instituciones permiten que ciertos grupos se legitimen en el poder y suceda lo que en muchos países, ciertos grupos (independientemente de su geografía política) se concentran en el poder y terminan generando una cultura de su ideología. Creo que esto daría para mucho, un compañero me decía hace un par de días que las instituciones estan formadas por los hombres y no me queda tan claro porque cuando las instituciones trascendieron el tiempo de los hombres se vuelven parte de la cultura, y es a lo que aspira el Estado limitando las \”libertades\” ideológicas o negando las distintas manifestaciones de estas. Con esto preguntaré ¿quien o que limita a las instituciones democráticas? supongo que la respuesta es creando nuevas instituciones u ocupando sus espacios… y es ahí donde empieza la problemática de la participación ciudadana.

    D) Se me hace valioso que veas a la democracia como un producto, sería excelente llevarlo a algún nicho en FCA para que pudiese discutirse desde esa perspectiva.

  2. Leches dice:

    Me pareció un muy buen análisis, muy completo en cuanto a información y muy dinámico en cuanto a la forma de exponerlo, creo que sería muy exitoso si se usara con fines didácticos. Por lo pronto felicidades. Espero más gente pueda leerlo y si no te molesta lo difundiré 🙂

Me encantan los mensajes, déjame uno.

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    • Ojalá pudiéramos hacer volver a aquellos escritores amados para preguntarles si realmente eso querían decir. 1 year ago
    • Solo vine a extrañarles (y stalkearles) un poco. 1 year ago
    • La vida es solo resistencia ante la erosión. 1 year ago
    • Me encantan los posts estilo: "15 motivos por los que tu vida es un completo fracaso", versión para domis, infografía en español básico. 2 years ago
    • Aunque por otra parte, la sensación de estar hablando con alguien y con nadie al mismo tiempo no tiene desperdicio. 2 years ago
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